
Atrás van quedando los recuerdos de los paisajes de las tierras meridionales, esos días en los que el frío se hacía más llevadero en compañía de familiares con los que se compartía una brizna de brote tierno de cereal, o un buen bulbo de castañuela. Es hora de ir preparándose para el viaje de regreso a la tierra que les vio nacer.

Se olvidan los días en que fueron tiroteados en los cortos trayectos entre sus zonas de descanso y sus zonas de alimentación, tristes momentos en los que algunos compañeros alados quedaron por el camino, nunca llegaron a desayunar con sus congéneres, cayeron víctimas del plomo, enviado al aire en su búsqueda, de manos de humanos egoístas que no entienden de vidas ajenas.

A pesar de ello, el año próximo volverán para disfrutar de estas tierras mientras sus lugares de orígen dormitan bajo adversas condiciones meteorológicas.



Suerte en vuestro viaje de regreso, os esperamos el año próximo!
