La meseta castellana, caracterizada por una llanura elevada a más de 600 metros sobre el nivel del mar y rodeada de grandes cordilleras montañosas.
Decorada últimamente con enormes molinos blancos que hacen las delicias de lunáticos Quijotescos. Ya os mostré lo bien que quedan en el paisaje mesetario estos gigantes a expensas de sus habitantes naturales...
Sus tierras son peinadas año tras año con la esperanza de que cada primavera cambie su color pardo por el verde vivo de los cerales.
Aunque la mayoría del paisaje fue deforestado hace muchos años, todavía quedan algunos lugares bien represenados por las masas boscosas. Incluso a escasa distancia de las grandes urbes.
Normalmente las concentraciones humanas son de escasa entidad, a diferencia de otras zonas del país, donde los pueblos suelen ser de varios miles de habitantes, aqui es fácil encontrar poblaciones con tan sólo algunas decenas de vecinos.
La densidad de población en esta zona es una de las más bajas de Europa. Y los pueblos y ciudades suelen estar separados por varios kilómetros de distancia. Pero siempre hay excepciones, en Castilla y León podemos encontrar las capitales de provincia más próximas de toda España. Valladolid y Palencia están separados por tan sólo 45 km. Y siempre están los típicos pueblos que casi comparten paredes medianeras como aquellos de Villa Arriba y Villa Abajo que se disputaban la paella más grande de las fiestas...
Sabríais localizar alguna de las imagenes? Soy consciente de que no es fácil, pero quien sabe, quizás alguno haya veraneado en alguno de los pueblos, o reconozca los aerogeneradores que han plantado y bien crecido al lado de su casa, o alguna zona donde le gusta compartir el tiempo con los amigos o familiares...
Ah, por cierto, entre las imagenes se ha colado una fotografía que no pertenece a la submeseta norte, la reconocéis? De dónde creéis que es?
ADVERTENCIA: Para poder apreciar correctamente la calidad de las imágenes y los textos, se ha de poseer de manera innata una pizca de sensibilidad hacia la naturaleza. De otra forma el visionado de imagenes y la lectura podría resultar dañina para la vista, llegando incluso a producir efectos negativos irreversibles en el nervio óptico (se conocen casos de gente que no estaba preparada).
Sé valiente e inténtalo.
Cuando nos veamos, te miraré a los ojos y sabré así si tu vista ha sido capaz de aguantar tanta belleza.
Adelante, pónte cómodo y pasea por mi blog.
Espero que sepas disfrutarlo.
Sé valiente e inténtalo.
Cuando nos veamos, te miraré a los ojos y sabré así si tu vista ha sido capaz de aguantar tanta belleza.
Adelante, pónte cómodo y pasea por mi blog.
Espero que sepas disfrutarlo.
Si pinchas sobre la foto accederás a un nuevo mundo.
Algunas tienen sorpresa, otras no. Cada día serán más las pertenecientes a este mundo paralelo.
Algunas tienen sorpresa, otras no. Cada día serán más las pertenecientes a este mundo paralelo.
Jag ber om ursäkt för min dåliga svenska.
Jag kommer att förbättras successivt.
Jag kommer att förbättras successivt.
Mostrando entradas con la etiqueta Tierra de Campos. Mostrar todas las entradas
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Ecosistema tejano
A veces te encuentras con luchas por la supervivencia en lugares tan curiosos como las tejas del techado de una antigua casa.
Más sorprendente es cuando estas tejas cargadas de vida las encuentras en lugares con relativa poca humedad y donde las precipitaciones son escasas.
A estas tejas denominadas árabes (aunque originariamente de origen romano) las encontré todavía perfectamente colocadas en la cubierta de una casa de barro y paja, el adobe de toda la vida. Allí lucían todavía canales, cobijas, cumbreras y limas.
Como dice el saber popular: Los refranes y las tejas, son cosas de casa viejas.
Más sorprendente es cuando estas tejas cargadas de vida las encuentras en lugares con relativa poca humedad y donde las precipitaciones son escasas.
A estas tejas denominadas árabes (aunque originariamente de origen romano) las encontré todavía perfectamente colocadas en la cubierta de una casa de barro y paja, el adobe de toda la vida. Allí lucían todavía canales, cobijas, cumbreras y limas.
Como dice el saber popular: Los refranes y las tejas, son cosas de casa viejas.
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Tierra de Campos
Un día de locos
Hace unos días me escapé por las tierras que quizás, mejor conozca, Tierra de Campos.
Fueron unos días fríos, de viento, agua líquida y sorprendentemente para las fechas en las que nos encontramos, también sólida.
Las nubes cubrían el cielo en mayor o menor medida dependiendo de los arrastres que el viento producía en ellas.
Imagenes delicadas, las de estas flores que se apretaban sobre las delgadas ramas en las que parecían hacer equilibrios.
A veces se hacía difícil aislar el motivo de la fotografía para obtener un mejor encuadre, debido a las ganas de vida que tenían estos arbolillos.
Aprovechando las luces más horizontales que la tarde me ofrecía pude retratar al personaje que sin mover ni un pétalo lució así de bien delante de mi objetivo.
Unos cuantos cientos de metros más adelante me encontré con la vida extinguida de un buen grupo de cardos. Llegué tarde a su fiesta de floración que tuvo lugar hace dos estaciones.
No era yo el único visitante de aquel espinoso lugar. Un grupo de jilgueros, haciendo honor a us nombre científico (Carduelis carduelis) parecían buscar entre las agudas agujas que albergaron las flores, resquicios de semillas que les porporcionasen alimento.
Discretamente, sin molestar a nadie, yo me dispuse a buscar un buen encuadre que llevarme de recuerdo de aquel momento. Y asombrosamente fueron tres obsoletas flores bañadas por la luz cálida de la tarde, las que me ofreció uno de estos cardos.
Antiguamente este tipo de plantas se cultivaban porque con sus cabezuelas se cardaba la lana, quizás fuera este un lugar de esos donde se les cuidadaban y recolecataban después de vivir dando de comer a las aves granívoras. Un lugar muy poético si lo imaginamos así y dejamos a un lado las púas de sus incisivos erizos...
Fueron unos días fríos, de viento, agua líquida y sorprendentemente para las fechas en las que nos encontramos, también sólida.
Nevada en Tamariz de Campos
Las nubes cubrían el cielo en mayor o menor medida dependiendo de los arrastres que el viento producía en ellas.
Sol de agua con Villanueva del Campo de fondo
El paisaje parecía encontrarse todavía sumido en el invierno, al contrario de la parte sur y centro del país que ya lucen de colores las plantas que han sido capaces de florecer con las pocas lluvias que han caído hasta el momento.Paseo por la ribera del Cea en Roales de Campos
Un paseo por la ribera del Cea acentuaba la impresión que de lejos daban esos paisajes. Lugares donde comenzaba a despertar desde abajo la tierra comenzando a dar un color verde a las partes más enrriquecidas del suelo, mientras que la parte aérea casi no había comenzado a desperezarse del letargo invernal.Ramillete de flores de peral silvestre (Pyrus pyraster)
Sólo algunos frutales se atrevían a vestirse de gala con sus flores, acaparando la atención de algunos insectos y estos a su vez atrayendo aves insectívoras que en plena migración prenupcial encontraban aqui una buena despensa donde poder avituallarse para poder continuar con las suficientes fuerzas su camino hacia el norte.Ramillete de flores de peral silvestre (Pyrus pyraster)
Imagenes delicadas, las de estas flores que se apretaban sobre las delgadas ramas en las que parecían hacer equilibrios.
Ramillete de flores de peral silvestre (Pyrus pyraster)
A veces se hacía difícil aislar el motivo de la fotografía para obtener un mejor encuadre, debido a las ganas de vida que tenían estos arbolillos.
Ramas florecidas de peral silvestre (Pyrus pyraster)
Aprovechando las luces más horizontales que la tarde me ofrecía pude retratar al personaje que sin mover ni un pétalo lució así de bien delante de mi objetivo.
Peral silvestre (Pyrus pyraster)
Madera muy dura y resistente la del peral, apreciada por ebanistas y carboenros de otros tiempos...Unos cuantos cientos de metros más adelante me encontré con la vida extinguida de un buen grupo de cardos. Llegué tarde a su fiesta de floración que tuvo lugar hace dos estaciones.
Dipsacus fullonum
No era yo el único visitante de aquel espinoso lugar. Un grupo de jilgueros, haciendo honor a us nombre científico (Carduelis carduelis) parecían buscar entre las agudas agujas que albergaron las flores, resquicios de semillas que les porporcionasen alimento.
Dipsacus fullonum
Discretamente, sin molestar a nadie, yo me dispuse a buscar un buen encuadre que llevarme de recuerdo de aquel momento. Y asombrosamente fueron tres obsoletas flores bañadas por la luz cálida de la tarde, las que me ofreció uno de estos cardos.
Dipsacus fullonum
Antiguamente este tipo de plantas se cultivaban porque con sus cabezuelas se cardaba la lana, quizás fuera este un lugar de esos donde se les cuidadaban y recolecataban después de vivir dando de comer a las aves granívoras. Un lugar muy poético si lo imaginamos así y dejamos a un lado las púas de sus incisivos erizos...
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Un día cualquiera de verano
El sábado pasado estuve dando un paseo por uno de los lugares que más me gustan. Está en Tierra de Campos a caballo de las provincias de Valladolid, Zamora y León. Recorrí un poco de Monte de Roales, Monte de La Mata, Lagunas de La Vega y ribera del Río Cea.
Disfruté mucho con todo lo que vi.
Al acercarme al río pude ver que los charcones que se forman por las emanaciones de aguas subterráneas donde esta primavera han hecho su puesta sapos corredores y donde durante todo el año sacian su sed innumerables aves, estaban totalmente secos. Eso ya me hizo pensar que las lagunas estarían secas también...
Crucé el río Cea, este sí que venía bien cargado de agua, seguramente debido al trasvase que se hace en él, bastantes kilómetros más arriba, de aguas del embalse de Riaño para aprovecharlas en el riego de los campos de maíz que en el tramo bajo de la vega del Cea escoltan sus riberas.
No quise entretenerme más en el río de momento, tenía ganas de ver cómo estaba el monte y las lagunas, así que sin perder más tiempo ascendí por la leve pendiente que llega hasta la masa arbórea.
Me acerqué hasta el rodal de orquídeas que conozco por si alguna tardía todavía estaba mostrando su hermosura, pero como era previsible, son fechas muy malas ya para estas plantas y el calor ha hecho que desaparezcan todo rastro de ellas quedando latentes sus bulbos enterrados en el suelo hasta el próximo año.
El tendido eléctrico que este año acogía a una pareja de halcones peregrinos en un viejo nido de córvido abandonado, no estaba. Por no estar, no estaba ni el viejo nido, por lo que me hace pensar que esos animales o su descendencia hayan acabado mal la primavera.
De allí me fui hasta la Fuente de la Peguera hacía mucho tiempo que no me acercaba hasta allí y como era bastante pronto todavía quise ver si tenía afluencia de aves a beber.
De camino salió un águila culebrera que estaría posada en alguna de las encinas pues salió volando bastante baja, pronto desapareció en la inmensidad del monte.
Una de las casas abandonadas que hasta hace poco daban cobijo a un gran rebaño de ovejas churras, ahora estaba siendo utilizada como atalaya por unas pocas collalbas grises con su plumaje recién estrenado.
El tejado es un magnífico mirador desde el que pasar el tiempo contemplando las praderas a un lado y el monte al otro, sólo hay que girar la cabeza.
El camino estaba muy tupido de vegetación, parecía que hacía tiempo que nadie pasaba por allí. Se veía a los insectos cómodos en esas gramíneas tan altas.
Llegué a la pequeña charca que la fuente forma con su manar continuo de agua, a pesar de los años la zona sigue manteniéndose igual de fresca, la vegetación de la charca ocupa casi toda la lámina de agua sólo se ve algo de aguas libres allá donde parece que los jabalíes han estado refrescándose y esos lugares son los utilizados por las pequeñas aves para beber y bañarse. Estuve 1 hora sentado viendo subir y bajar de las ramas de una encina y de un álamo muchísimas aves, era un continuo ir y venir de paseriformes, además las especies eran muy variadas: gorriones chillones, jilgueros, verderones, verdecillos, pardillos comunes, mosquiteros comunes, mosquiteros papialbos, mosquiteros que no supe identificar..., zarceros comunes, escribanos soteños, currucas capirotadas, currucas, mirlonas, currucas zarceras, currucas carrasqueñas, papamoscas cerrojillo, petirrojos, ...
...fue una vorágine de plumas en constante movimiento.
Decidí dar una pequeña vuelta por los alrededores a ver qué más se movía y de las gramíneas secas, que crecían entre encina y encina, las mariposas comenzaban a despertar.
Cuando me cansé de perseguir mariposas puse rumbo a las lagunas.
Al pasar por donde anteriormente había visto las collalbas observé que un coche con remolque para perros estaba aparcado bajo una encina, eso quería decir que había cazadores por la zona. No me equivoqué porque al poco tiempo pude ver a dos personas andando por un rastrojo, seguramente en busca de codornices traídas de alguna granja que previamente habían soltado de una caja de madera. Escuché varios disparos el rato que estuve por esa zona.
Un buitre leonado que pasó planeando con su enorme superficie alar, llevado por el viento cual velero en la mar, observaba desde las alturas.
Las lagunas estaban secas como preveía, a excepción de una de ellas que siempre mantiene agua gracias a un pozo artesiano que nunca ha dejado de hacer emerger agua ferruginosa hacia la superficie. Allí un buen número de aviones comunes, aviones zapadores y golondrinas comunes bebían agua y se daban chapuzones sin dejar de volar en ningún momento mientras hacían eso y un zampullín chico se quería esconder de mi buceando bajo la superficie del líquido elemento. Algunas libélulas se posaban en los carrizos que bordean esa laguna y aproveché para hacerlas algunas fotos.
Me dirigí más tarde en busca de los elanios comunes que habían decidido instalarse en un árbol entre laguna y laguna. La búsqueda dio los mismos resultados que con los los halcones peregrinos, no encontré ningún elanio por la zona. Otra decepción. Pero un joven zorrillo hizo que me alegrara un poco la mañana ya que me salió a poca distancia de donde estaba escuchando un faisán, seguro que lo estaba acechando, pero pronto se internó entre la espesura de la vegetación palustre de las lagunas, deduje que no debía andar sólo y su cubil tampoco porque la vegetación en esa zona estaba muy aplastada y había varios excrementos de zorro dispersos.
Al final fueron dos los faisanes que salieron volando de ese lugar, que junto con otro que escuché anteriormente forman el número más numeroso de esa especie que he visto en la provincia. Una codorniz me salió de los pies y me alegré de que hubiera sabido dar esquinazo a los cazadores que la estaban buscando unos cientos de metros más al norte en ese mismo momento. Tampoco vi ese día ningún aguilucho lagunero, especie que cría entre la vegetación de esas lagunas. Fueron varios los roedores que escuché moverse entre lo más bajo y espeso de los herbazales y de eso parecían también haberse dado cuenta los numerosos ratoneros que posados en los postes de la luz esperaban a que alguno de estos mamíferos se pusiera al descubierto para dar buena cuenta de ello. Si digo que en cada poste eléctrico había un ratonero (menos en uno que estaba la culebrera), en los cables que unían dichos postes había un gran número de abejarucos que iban y venían en vuelos rasantes sobre la vegetación cazando insectos.
Ya el sol se encontraba alto y comenzaba a hacerse un poco incómoda la incursión por las lagunas, pero no quise irme sin antes hacer algunas fotos de las numerosas libélulas que volaban gráciles entre junco y junco y a las arañas que habían decidido colocar sus trampas carzadoras al paso de los insectos.
Supuse que ya a esas horas lo mejor era meterme en la ribera del Cea. La verdad es que ya estaba un poco cansado del madrugón y de andar bajo el calor aplastante, así que decidí sentarme a ver qué pasaba por el río.
Sus orillas estaban plagadas de pequeñas bogas que parecían preferir las más templadas aguas sin corriente a las caudalosas y bravías aguas centrales donde sin duda serían arrastradas, eran pececillos de poco más de 1 centímetro de longitud pero que formaban enormes bancos.
Una pareja de pardillos comunes apareció par beber en el río a pocos metros de donde yo me encontraba, el macho tenía unos colores fantásticos.
De repente un sonido atrajo mi atención. Era en la otra orilla, observé las ondas que se habían producido en el agua con la esperanza de ver asomar por algún lado la cabeza de una nutria, ya que imagino quien podría haber hecho el ruido, imagino a lo grande, no? que para eso soy yo el que imagino... estuve unos momentos quieto y atento a ver si volvía a moverse algo pro allí, pero no... cuando menos lo esperaba volví a escuchar el ruido y esta vez rápidamente mi vista se fijó donde antes había visto las ondas en el agua y de allí emergió un rayo azul, sí, un rayo azul en forma de arpón que algunos se atreven a llamar martín pescador, fueron unos instantes muy bonitos, no tuvo éxito en su zambullida y se posó en la rama colgante de un sauce. Lo observé durante unos instantes antes de que desapareciera. Después de eso recogí y me fui con el calor y mis recuerdos a la pequeña urbe donde me esperaba mi familia para comer.
De camino hubo tiempo para algunas fotos, más a pesar de la luz dura.
Nota: si alguien ve alguna incorrección en la asiganación de los nombres de las especies que aparecen en las fotos, que lo diga y así aprendemos todos.
Alguien se anima a adivinar la especie de ave que aparece en la 3ª foto?
Disfruté mucho con todo lo que vi.
Al acercarme al río pude ver que los charcones que se forman por las emanaciones de aguas subterráneas donde esta primavera han hecho su puesta sapos corredores y donde durante todo el año sacian su sed innumerables aves, estaban totalmente secos. Eso ya me hizo pensar que las lagunas estarían secas también...
Crucé el río Cea, este sí que venía bien cargado de agua, seguramente debido al trasvase que se hace en él, bastantes kilómetros más arriba, de aguas del embalse de Riaño para aprovecharlas en el riego de los campos de maíz que en el tramo bajo de la vega del Cea escoltan sus riberas.
No quise entretenerme más en el río de momento, tenía ganas de ver cómo estaba el monte y las lagunas, así que sin perder más tiempo ascendí por la leve pendiente que llega hasta la masa arbórea.
Me acerqué hasta el rodal de orquídeas que conozco por si alguna tardía todavía estaba mostrando su hermosura, pero como era previsible, son fechas muy malas ya para estas plantas y el calor ha hecho que desaparezcan todo rastro de ellas quedando latentes sus bulbos enterrados en el suelo hasta el próximo año.
El tendido eléctrico que este año acogía a una pareja de halcones peregrinos en un viejo nido de córvido abandonado, no estaba. Por no estar, no estaba ni el viejo nido, por lo que me hace pensar que esos animales o su descendencia hayan acabado mal la primavera.
De allí me fui hasta la Fuente de la Peguera hacía mucho tiempo que no me acercaba hasta allí y como era bastante pronto todavía quise ver si tenía afluencia de aves a beber.
De camino salió un águila culebrera que estaría posada en alguna de las encinas pues salió volando bastante baja, pronto desapareció en la inmensidad del monte.
Una de las casas abandonadas que hasta hace poco daban cobijo a un gran rebaño de ovejas churras, ahora estaba siendo utilizada como atalaya por unas pocas collalbas grises con su plumaje recién estrenado.
El tejado es un magnífico mirador desde el que pasar el tiempo contemplando las praderas a un lado y el monte al otro, sólo hay que girar la cabeza.
El camino estaba muy tupido de vegetación, parecía que hacía tiempo que nadie pasaba por allí. Se veía a los insectos cómodos en esas gramíneas tan altas.
Llegué a la pequeña charca que la fuente forma con su manar continuo de agua, a pesar de los años la zona sigue manteniéndose igual de fresca, la vegetación de la charca ocupa casi toda la lámina de agua sólo se ve algo de aguas libres allá donde parece que los jabalíes han estado refrescándose y esos lugares son los utilizados por las pequeñas aves para beber y bañarse. Estuve 1 hora sentado viendo subir y bajar de las ramas de una encina y de un álamo muchísimas aves, era un continuo ir y venir de paseriformes, además las especies eran muy variadas: gorriones chillones, jilgueros, verderones, verdecillos, pardillos comunes, mosquiteros comunes, mosquiteros papialbos, mosquiteros que no supe identificar..., zarceros comunes, escribanos soteños, currucas capirotadas, currucas, mirlonas, currucas zarceras, currucas carrasqueñas, papamoscas cerrojillo, petirrojos, ...
...fue una vorágine de plumas en constante movimiento.
Decidí dar una pequeña vuelta por los alrededores a ver qué más se movía y de las gramíneas secas, que crecían entre encina y encina, las mariposas comenzaban a despertar.
Cuando me cansé de perseguir mariposas puse rumbo a las lagunas.
Al pasar por donde anteriormente había visto las collalbas observé que un coche con remolque para perros estaba aparcado bajo una encina, eso quería decir que había cazadores por la zona. No me equivoqué porque al poco tiempo pude ver a dos personas andando por un rastrojo, seguramente en busca de codornices traídas de alguna granja que previamente habían soltado de una caja de madera. Escuché varios disparos el rato que estuve por esa zona.
Un buitre leonado que pasó planeando con su enorme superficie alar, llevado por el viento cual velero en la mar, observaba desde las alturas.
Las lagunas estaban secas como preveía, a excepción de una de ellas que siempre mantiene agua gracias a un pozo artesiano que nunca ha dejado de hacer emerger agua ferruginosa hacia la superficie. Allí un buen número de aviones comunes, aviones zapadores y golondrinas comunes bebían agua y se daban chapuzones sin dejar de volar en ningún momento mientras hacían eso y un zampullín chico se quería esconder de mi buceando bajo la superficie del líquido elemento. Algunas libélulas se posaban en los carrizos que bordean esa laguna y aproveché para hacerlas algunas fotos.
Me dirigí más tarde en busca de los elanios comunes que habían decidido instalarse en un árbol entre laguna y laguna. La búsqueda dio los mismos resultados que con los los halcones peregrinos, no encontré ningún elanio por la zona. Otra decepción. Pero un joven zorrillo hizo que me alegrara un poco la mañana ya que me salió a poca distancia de donde estaba escuchando un faisán, seguro que lo estaba acechando, pero pronto se internó entre la espesura de la vegetación palustre de las lagunas, deduje que no debía andar sólo y su cubil tampoco porque la vegetación en esa zona estaba muy aplastada y había varios excrementos de zorro dispersos.
Al final fueron dos los faisanes que salieron volando de ese lugar, que junto con otro que escuché anteriormente forman el número más numeroso de esa especie que he visto en la provincia. Una codorniz me salió de los pies y me alegré de que hubiera sabido dar esquinazo a los cazadores que la estaban buscando unos cientos de metros más al norte en ese mismo momento. Tampoco vi ese día ningún aguilucho lagunero, especie que cría entre la vegetación de esas lagunas. Fueron varios los roedores que escuché moverse entre lo más bajo y espeso de los herbazales y de eso parecían también haberse dado cuenta los numerosos ratoneros que posados en los postes de la luz esperaban a que alguno de estos mamíferos se pusiera al descubierto para dar buena cuenta de ello. Si digo que en cada poste eléctrico había un ratonero (menos en uno que estaba la culebrera), en los cables que unían dichos postes había un gran número de abejarucos que iban y venían en vuelos rasantes sobre la vegetación cazando insectos.
Ya el sol se encontraba alto y comenzaba a hacerse un poco incómoda la incursión por las lagunas, pero no quise irme sin antes hacer algunas fotos de las numerosas libélulas que volaban gráciles entre junco y junco y a las arañas que habían decidido colocar sus trampas carzadoras al paso de los insectos.
Supuse que ya a esas horas lo mejor era meterme en la ribera del Cea. La verdad es que ya estaba un poco cansado del madrugón y de andar bajo el calor aplastante, así que decidí sentarme a ver qué pasaba por el río.
Sus orillas estaban plagadas de pequeñas bogas que parecían preferir las más templadas aguas sin corriente a las caudalosas y bravías aguas centrales donde sin duda serían arrastradas, eran pececillos de poco más de 1 centímetro de longitud pero que formaban enormes bancos.
Una pareja de pardillos comunes apareció par beber en el río a pocos metros de donde yo me encontraba, el macho tenía unos colores fantásticos.
De repente un sonido atrajo mi atención. Era en la otra orilla, observé las ondas que se habían producido en el agua con la esperanza de ver asomar por algún lado la cabeza de una nutria, ya que imagino quien podría haber hecho el ruido, imagino a lo grande, no? que para eso soy yo el que imagino... estuve unos momentos quieto y atento a ver si volvía a moverse algo pro allí, pero no... cuando menos lo esperaba volví a escuchar el ruido y esta vez rápidamente mi vista se fijó donde antes había visto las ondas en el agua y de allí emergió un rayo azul, sí, un rayo azul en forma de arpón que algunos se atreven a llamar martín pescador, fueron unos instantes muy bonitos, no tuvo éxito en su zambullida y se posó en la rama colgante de un sauce. Lo observé durante unos instantes antes de que desapareciera. Después de eso recogí y me fui con el calor y mis recuerdos a la pequeña urbe donde me esperaba mi familia para comer.
De camino hubo tiempo para algunas fotos, más a pesar de la luz dura.
Nota: si alguien ve alguna incorrección en la asiganación de los nombres de las especies que aparecen en las fotos, que lo diga y así aprendemos todos.
Alguien se anima a adivinar la especie de ave que aparece en la 3ª foto?
La boca del lobo
Arroyo de Casa Blanca pasando bajo el Canal de Castilla a su paso por Villaumbrales (Palencia)
Fue un día en el que el Canla de Castilla parecía querer tocar a su hermano arroyo mediante unas estalactitas de hielo fabricadas durante las frías noches de invierno.
Uno de los pocos lugares de Tierra de Campos donde pueden observarse helechos, las sequedad del clima de la zona y las bajas temperaturas del invierno hacen que sea difícil que estas plantas se establezcan en esa comarca.
A lo largo de más de 200km el Canal de Castilla discurre de norte a sur por vaguadas y llanuras de Palencia y Valladolid, desde Alar del Rey hasta Valladolid por el Ramal del Sur y hasta Medina de Rioseco por el Ramal de Campos, mojando 7 kilómetros de la provincia de Burgos en el Ramal del Norte. 50 esclusas hacen que los saltos en las cotas de nivel queden salvados sin dificultad por las embarcaciones que usaban esta vía de transporte en el siglo XIX. Ahora se puede hacer un paseo muy interesante y cómodo por sus caminos de sirga para empaparse de estas tierras llanas habitadas por avutardas.
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Reliquias de monte mediterráneo
Encina (Quercus ilex) del monte de Roales en la que te puedes meter dentro de su tronco y sentir su esencia.Hoy coincide el calendario gregoriano con el día que dicen que nací (yo no lo recuerdo) y cuando se publique esta entrada estaré pateando un trocito de monte mediterráneo cercano a donde vivo.
Aunque yo no sea muy amigo de festejar en fechas concretas, este será el regalo de cumpleaños que me haga yo mismo.
Un ratito de soledad en el monte con mi querida naturaleza, eschuchando lo que me quiera contar.
Observando a sus habitantes, oliendo su aroma, palpando su textura, divirtiéndome con sus luces, escuchando el viento,...
...y mojándome, sí, seguramente, aunque la probabilidad de precipitación desciende para mañana, pero iré preparado y haré que si eso ocurre, no se convierta en un problema.
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Tecnología, tradición y supervivencia
El tiempo borra su hábitat, siendo el hombre su ejecutor.
A la vez que reforestamos con árboles artificiales nuestros campos fabricando falsas energías limpias, seguimos con tradiciones sin sentido como es la quema de rastrojos, y poco a poco vamos arrinconando lo que queda de naturaleza.
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Casi bicolor
Es una antigua diapositiva escaneada. Aunque originariamente está tomada con película en color, el entorno fangoso en orilla de la laguna de El Rebollar (Joarilla de las Matas, León) y los tonos del plumaje de la Lavandera blanca (Motacilla alba) iluminados por la escasa luz que había en esa mañana, puedieran hacer creer al observador de la imagen que es un virado "un poco peculiar" a Blanco y Negro, pero nada más lejos de la realidad.
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Atardeceres
Esas luces que tuestan el paisaje y lo hace más cálido. La última hora de la luz del día.

Estas dos fotografías están tomadas a más de 700 Km de distancia una de la otra. La primera muestra a un sol vergonzoso que se esconde entre las ramas de unos solitarios chopos que beben de una laguna. La segunda fotografía fue captada segundos después de que el sol se escondiera en el horizonte en busca de otras tierras que iluminar. Los tripulantes del barco que aparece en la imagen fueron testigos presenciales de la escena.

Estas dos fotografías están tomadas a más de 700 Km de distancia una de la otra. La primera muestra a un sol vergonzoso que se esconde entre las ramas de unos solitarios chopos que beben de una laguna. La segunda fotografía fue captada segundos después de que el sol se escondiera en el horizonte en busca de otras tierras que iluminar. Los tripulantes del barco que aparece en la imagen fueron testigos presenciales de la escena.
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Orquídeas sin nombre
Estas crecen en un monte de encinas al norte de Valladolid. Hay un buen rodal de ellas, pero no sé cómo se llaman, así que si alguien más ducho que yo en estos temas, se anima y las bautiza, mejor que mejor. Si no, pues difrutamos de sus bonitos colores.
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