ADVERTENCIA: Para poder apreciar correctamente la calidad de las imágenes y los textos, se ha de poseer de manera innata una pizca de sensibilidad hacia la naturaleza. De otra forma el visionado de imagenes y la lectura podría resultar dañina para la vista, llegando incluso a producir efectos negativos irreversibles en el nervio óptico (se conocen casos de gente que no estaba preparada).


Sé valiente e inténtalo.


Cuando nos veamos, te miraré a los ojos y sabré así si tu vista ha sido capaz de aguantar tanta belleza.

Adelante, pónte cómodo y pasea por mi blog.

Espero que sepas disfrutarlo.
Si pinchas sobre la foto accederás a un nuevo mundo.
Algunas tienen sorpresa, otras no. Cada día serán más las pertenecientes a este mundo paralelo.
Jag ber om ursäkt för min dåliga svenska.
Jag kommer att förbättras successivt.

Mostrando entradas con la etiqueta arañas. Mostrar todas las entradas
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Tres tipos de plano al detalle para un árbol



Plano normal
Björk (Betula sp.)


La superficie más o menos rugosa que tiene la corteza de un árbol nos puede dar pistas de la especie a la que pertenece. En este caso se trata de una corteza lisa, blanca y con líneas transversales perteneciente a un abedul, al que están asociados musgos y líquenes.



Cenital
A lifetime


En los anillos del tronco podemos leer como fue la vida de benévola con el árbol. Se puede ver si tuvo años de sequía, si sufrió algún incendio, si hubo climatología adversa en determinados años, etc.



Nadir
Spider silhouette


Si levantamos la vista bajo un gran árbol quizás nos sorprenda la variada y rica fauna que le acompaña. Cada parte del árbol crea pequeños ecosistemas que aprovechan muchos insectos. Algunas arañas, por ejemplo, deciden colgar entre las ramas sus telarañas esperando que otros  diminutos seres caigan y se enrreden en ellas.



Hay otros planos que se utilizan mucho tanto en fotografía como en cinematografía, pero hoy os he querido hablar de estos tres aprovechando unas fotos de detalle de diferentes árboles de una misma zona.

Sentido arácnido

A finales de verano el campo se llena de estas pegajosas estructuras de finos hilos naturales. En una entrada anterior ya os hablé un poco de las telarañas, podéis recordarlo aqui. Por lo que ahora sólo nos queda disfrutar de estas imágenes bañadas por el sol de septiembre.

Viejo cazadero


La mayoría de ellas ya no estaban en uso. Sus dueñas de 8 patas las habían abandonado por unos u otros motivos. En general los insectos comenzaban a escasear por aquellas fechas.

Sentido arácnido



Pero no todos habían desaparecido. Una solitaria araña colgaba de su cazadero de manera titubeante, indecisa, quizás viendo venir su terrible fin.
La luz acabó desapareciendo por el horizonte y el frío fue incrementándose. Sería una noche dura para esa araña que posiblemente no llegase a ver amanecer al día siguiente.




Un día cualquiera de verano

Lestes barbarus al acecho


El sábado pasado estuve dando un paseo por uno de los lugares que más me gustan. Está en Tierra de Campos a caballo de las provincias de Valladolid, Zamora y León. Recorrí un poco de Monte de Roales, Monte de La Mata, Lagunas de La Vega y ribera del Río Cea.
Disfruté mucho con todo lo que vi.

Al acercarme al río pude ver que los charcones que se forman por las emanaciones de aguas subterráneas donde esta primavera han hecho su puesta sapos corredores y donde durante todo el año sacian su sed innumerables aves, estaban totalmente secos. Eso ya me hizo pensar que las lagunas estarían secas también...
Crucé el río Cea, este sí que venía bien cargado de agua, seguramente debido al trasvase que se hace en él, bastantes kilómetros más arriba, de aguas del embalse de Riaño para aprovecharlas en el riego de los campos de maíz que en el tramo bajo de la vega del Cea escoltan sus riberas.
No quise entretenerme más en el río de momento, tenía ganas de ver cómo estaba el monte y las lagunas, así que sin perder más tiempo ascendí por la leve pendiente que llega hasta la masa arbórea.
Me acerqué hasta el rodal de orquídeas que conozco por si alguna tardía todavía estaba mostrando su hermosura, pero como era previsible, son fechas muy malas ya para estas plantas y el calor ha hecho que desaparezcan todo rastro de ellas quedando latentes sus bulbos enterrados en el suelo hasta el próximo año.
El tendido eléctrico que este año acogía a una pareja de halcones peregrinos en un viejo nido de córvido abandonado, no estaba. Por no estar, no estaba ni el viejo nido, por lo que me hace pensar que esos animales o su descendencia hayan acabado mal la primavera.
De allí me fui hasta la Fuente de la Peguera hacía mucho tiempo que no me acercaba hasta allí y como era bastante pronto todavía quise ver si tenía afluencia de aves a beber.
De camino salió un águila culebrera que estaría posada en alguna de las encinas pues salió volando bastante baja, pronto desapareció en la inmensidad del monte.
Una de las casas abandonadas que hasta hace poco daban cobijo a un gran rebaño de ovejas churras, ahora estaba siendo utilizada como atalaya por unas pocas collalbas grises con su plumaje recién estrenado.


Collalba gris jóven (Oenanthe oenanthe)

El tejado es un magnífico mirador desde el que pasar el tiempo contemplando las praderas a un lado y el monte al otro, sólo hay que girar la cabeza.

El camino estaba muy tupido de vegetación, parecía que hacía tiempo que nadie pasaba por allí. Se veía a los insectos cómodos en esas gramíneas tan altas.
Llegué a la pequeña charca que la fuente forma con su manar continuo de agua, a pesar de los años la zona sigue manteniéndose igual de fresca, la vegetación de la charca ocupa casi toda la lámina de agua sólo se ve algo de aguas libres allá donde parece que los jabalíes han estado refrescándose y esos lugares son los utilizados por las pequeñas aves para beber y bañarse. Estuve 1 hora sentado viendo subir y bajar de las ramas de una encina y de un álamo muchísimas aves, era un continuo ir y venir de paseriformes, además las especies eran muy variadas: gorriones chillones, jilgueros, verderones, verdecillos, pardillos comunes, mosquiteros comunes, mosquiteros papialbos, mosquiteros que no supe identificar..., zarceros comunes, escribanos soteños, currucas capirotadas, currucas, mirlonas, currucas zarceras, currucas carrasqueñas, papamoscas cerrojillo, petirrojos, ...


Ave misteriosa


...fue una vorágine de plumas en constante movimiento.

Decidí dar una pequeña vuelta por los alrededores a ver qué más se movía y de las gramíneas secas, que crecían entre encina y encina, las mariposas comenzaban a despertar.


Pontia daplidice


Maniola jurtinaManiola jurtina


Aricia agestis cramera

Hipparchia statilinus


Aricia agestis cramera


Cuando me cansé de perseguir mariposas puse rumbo a las lagunas.
Al pasar por donde anteriormente había visto las collalbas observé que un coche con remolque para perros estaba aparcado bajo una encina, eso quería decir que había cazadores por la zona. No me equivoqué porque al poco tiempo pude ver a dos personas andando por un rastrojo, seguramente en busca de codornices traídas de alguna granja que previamente habían soltado de una caja de madera. Escuché varios disparos el rato que estuve por esa zona.
Un buitre leonado que pasó planeando con su enorme superficie alar, llevado por el viento cual velero en la mar, observaba desde las alturas.
Las lagunas estaban secas como preveía, a excepción de una de ellas que siempre mantiene agua gracias a un pozo artesiano que nunca ha dejado de hacer emerger agua ferruginosa hacia la superficie. Allí un buen número de aviones comunes, aviones zapadores y golondrinas comunes bebían agua y se daban chapuzones sin dejar de volar en ningún momento mientras hacían eso y un zampullín chico se quería esconder de mi buceando bajo la superficie del líquido elemento. Algunas libélulas se posaban en los carrizos que bordean esa laguna y aproveché para hacerlas algunas fotos.


Ischnura graellsii


Sympetrum meridionale / S.vulgatum ibericum con ácaros



Sympetrum meridionale / S.vulgatum ibericum con ácaros


Me dirigí más tarde en busca de los elanios comunes que habían decidido instalarse en un árbol entre laguna y laguna. La búsqueda dio los mismos resultados que con los los halcones peregrinos, no encontré ningún elanio por la zona. Otra decepción. Pero un joven zorrillo hizo que me alegrara un poco la mañana ya que me salió a poca distancia de donde estaba escuchando un faisán, seguro que lo estaba acechando, pero pronto se internó entre la espesura de la vegetación palustre de las lagunas, deduje que no debía andar sólo y su cubil tampoco porque la vegetación en esa zona estaba muy aplastada y había varios excrementos de zorro dispersos.

El sorprendido Zorrillo
Zorro rojo (Vulpes vulpes)


Al final fueron dos los faisanes que salieron volando de ese lugar, que junto con otro que escuché anteriormente forman el número más numeroso de esa especie que he visto en la provincia. Una codorniz me salió de los pies y me alegré de que hubiera sabido dar esquinazo a los cazadores que la estaban buscando unos cientos de metros más al norte en ese mismo momento. Tampoco vi ese día ningún aguilucho lagunero, especie que cría entre la vegetación de esas lagunas. Fueron varios los roedores que escuché moverse entre lo más bajo y espeso de los herbazales y de eso parecían también haberse dado cuenta los numerosos ratoneros que posados en los postes de la luz esperaban a que alguno de estos mamíferos se pusiera al descubierto para dar buena cuenta de ello. Si digo que en cada poste eléctrico había un ratonero (menos en uno que estaba la culebrera), en los cables que unían dichos postes había un gran número de abejarucos que iban y venían en vuelos rasantes sobre la vegetación cazando insectos.
Ya el sol se encontraba alto y comenzaba a hacerse un poco incómoda la incursión por las lagunas, pero no quise irme sin antes hacer algunas fotos de las numerosas libélulas que volaban gráciles entre junco y junco y a las arañas que habían decidido colocar sus trampas carzadoras al paso de los insectos.


Argiope bruennichi bruennichi




Argiope bruennichi bruennichi




Lestes virens



Lestes barbarus



Lestes virens



Lestes barbarus



Supuse que ya a esas horas lo mejor era meterme en la ribera del Cea. La verdad es que ya estaba un poco cansado del madrugón y de andar bajo el calor aplastante, así que decidí sentarme a ver qué pasaba por el río.
Sus orillas estaban plagadas de pequeñas bogas que parecían preferir las más templadas aguas sin corriente a las caudalosas y bravías aguas centrales donde sin duda serían arrastradas, eran pececillos de poco más de 1 centímetro de longitud pero que formaban enormes bancos.
Una pareja de pardillos comunes apareció par beber en el río a pocos metros de donde yo me encontraba, el macho tenía unos colores fantásticos.
De repente un sonido atrajo mi atención. Era en la otra orilla, observé las ondas que se habían producido en el agua con la esperanza de ver asomar por algún lado la cabeza de una nutria, ya que imagino quien podría haber hecho el ruido, imagino a lo grande, no? que para eso soy yo el que imagino... estuve unos momentos quieto y atento a ver si volvía a moverse algo pro allí, pero no... cuando menos lo esperaba volví a escuchar el ruido y esta vez rápidamente mi vista se fijó donde antes había visto las ondas en el agua y de allí emergió un rayo azul, sí, un rayo azul en forma de arpón que algunos se atreven a llamar martín pescador, fueron unos instantes muy bonitos, no tuvo éxito en su zambullida y se posó en la rama colgante de un sauce. Lo observé durante unos instantes antes de que desapareciera. Después de eso recogí y me fui con el calor y mis recuerdos a la pequeña urbe donde me esperaba mi familia para comer.

De camino hubo tiempo para algunas fotos, más a pesar de la luz dura.

Girasol (Helianthus annuus)



Girasol (Helianthus annuus)

Nota: si alguien ve alguna incorrección en la asiganación de los nombres de las especies que aparecen en las fotos, que lo diga y así aprendemos todos.

Alguien se anima a adivinar la especie de ave que aparece en la 3ª foto?

Un ratito de sábado

El sábado pasado antes del amanecer ya estaba en el montecito cercano a mi casa y en el que tengo puestas muchas espectativas por lo bien conservado que se encuentra en comparación con el resto de zonas colindantes.

Ya de camino, varios mochuelos salieron volando al paso tranquilo de mi coche que avanzaba por los polvorientos caminos mientras el canto nocturno de los ruiseñores ponían la nota musical. Al aparcar el coche debajo de un acebuche ya en el monte, me pareció ver salir volando a un chotacabras, los cucos estaban como locos cantando varios a la vez y desplazándose en vuelo de un lugar a otro mientras emitían su conocido reclamo con el que todo el mundo está tan familiarizado. Pero no eran los únicos sonidos del despertar del día, numerosos mochuelos y un solitario cárabo, acompañaban a los omnipresentes ruiseñores.

La mañana era fresca, acompañaba muy bien una manga larga en esos momentos en los que el sol estaba despertando.
Comencé a andar por un sendero hacia un bebedero artificial que conocía, creado por cazadores seguramente, con la intención de observar a las aves acercarse a beber en los primeros instantes de la mañana. Me senté a unos 6 metros de distancia de la pequeña lámina de agua tapado con redes de camuflaje y aguantando pétreamente la pose durante casi una hora para que las avecillas que allí acudieran no se asustaran y pudieran acercarse y dar ese primer traguito de la mañana. Allí llegaron durante ese corto espacio de tiempo, varios jilgueros, mirlos comunes y verdecillos, algunos de los cuales se pusieron a cantar desenfrenadamente muy cerca de donde me encontraba antes de bajar a aclararse la voz. También pasaron volando un par de milanos negros que parece que quieren iniciar la cría por esa zona.

Continué andando por el monte, por entonces el astro rey ya había otorgado sombras todo lo que tuviese verticalidad.
El paseo era agradable, los gladiolos habían florecido y las primeras luces de la mañana me incitaban a buscarles la mejor cara (o perfil) para que quedasen retratados por mi cámara de fotos lo mejor posible.



No quiso colaborar del mismo modo una borraja en flor que me dio la espalda y tuve que hacer la foto a contraluz, pero creo que no quedó mal tampoco.

Borraja

Entre tanto las currucas caecinegras hacían que mi vista se distrajera detrás de ellas cuando cambiaban de posadero. Busqué orquídeas sin éxito, aunque no es mala zona y las fechas en las que estamos son las propicias para verlas en flor.
La zona más fresca del bosque es recorrida por un arroyo de pequeña entidad al que acude a beber algún que otro tejón, por lo que puede deducirse por sus huellas. Y en algún remanso de las aguas del curso fluvial aparecían grupos de escarabajos acuáticos, que cuando notaban algún cambio en las sombras de la zona donde ellos se encontraban, se ponían a patinar sobre la superficie del agua frenéticamente.
Los conejos forman una buena comunidad en este lugar y son muy importantes para la dieta de numerosos animales, sobretodo rapaces y algunos mamíferos.
Los insectos comienzan a moverse y algunas mariposas se solean donde pueden para comenzar el día llenas de energía.





Las abejas comienzan a realizar sus desplazamientos diarios en busca de flores y los caracoles que subieron a lo alto de plantas herbáceas para pasar la noche comienzan también a desperezarse.



Continúo entreteniéndome con las flores de algunas plantas bulbosas que acariciadas por la suave luz de la mañana ofrecen unos bonitos encuadres.




Llama mi atención unos parches de pequeñas flores blancas que salpican acá y allá el terreno donde tomillos, romeros, jaras, cantuesos y el resto de cohorte de bosque mediterráneo no ha inundado el arenoso sustrato con sus raíces. Con ellas paso un buen rato jugando con encuadres, fondos, luces, velocidad de obturación, profundidad de campo y exposición (así es como se aprende en este mundo fotográfico).





Corro como un chiquillo detrás de mariposas que revolotean de un lado para otro ante mi presencia. Varias mariposas arlequín se han dado cita en el lugar en el que me encontraba y cámara en mano me dispongo a dejar constancia del complicado dibujo de sus alas.



Y algunas pequeñas mariposas de alas azules parecen buscar el rocío de la tierra húmeda del camino, también a ellas les dedico su tiempo.



Entre lepidóptero y lepidóptero, tirado a la larga en el suelo observo en una pequeña flor amarilla un par de dípteros dedicados a las tareas reproductivas a la vez que se alimentaban succionando lo que podían de la hermosa flor.




Pues nada, ya que me encontraba a su altura y parecía que aguantaban bien mi presencia sin inmutarse, decido hacerles unas fotos con el objetivo invertido que es la manera que tengo de obtener mayor aumento para fotografiar cualquier cosa.




Aprovecho ya que tengo el objetivo del revés, para retratar a alguna mariposa que se mostraba colaboradora.





A esas alturas de la mañana el sol ya calentaba y la manga larga había dado paso a la manga corta y las luces ya eran más duras, justo lo que más gusta a los reptiles. A mi paso, las numerosas lagartijas corrían a tanta velocidad a esconderse entre las matas de coscoja que sólamente me daba tiempo a ver el último trozo de cola. Pero con un macho de lagartija colilarga tuve la paciencia de esperar a que volviera a salir a campear por la zona soleada.



El cromatismo del ejemplar era magnífico con una cabeza totalmente roja-anaranjada y unos bonitos oceleos azules metalizados sobre fondo verde.



Al principio salía tídamente entre las ramas de las zarzas y otras plantas arbustivas, pero fue cogiendo confianza y al final acabó cazando hormigas a escasos centímetros de donde yo estaba sentado.
Allí la dejé y me fui poco a poco acercando a donde había dejado el coche. Por el camino tuve que parar ya buscando la sombra, para hacer algunas fotografias de las flores de las jaras. Había un buena floración de Cistus salvifolius con pétalos inmaculados y visitados por numerosos insectos.



En una de ellas encontré a una pequeña araña cangrejo que lejos de amedrentarse del disfraz de avispa que tenía el insecto volador, acababa de capturar a este díptero.



Nuevamente tirado en el suelo para hacer la foto, cuando sobre mi cabeza veo un trío de águilas calzadas haciendo vuelos de cortejo, hacían picados y se agarraban de las garras en pleno vuelo mientras piaban como advirtiendo a todo ser viviente del bosque que ellas eran las reinas del aire.



Pasaban tan cerca de mi que podía oír cómo el aire rozaba con las plumas de sus alas, pero de eso no hay fotos porque me pillo con el teleobjetivo desmontado y decidí observar el espectáculo tranquilamente sentado a la sombra en el borde del camino. Un ratonero común se acercó y sintió envidia de las águilas y se puso también a hacer picados, pero pronto desapareció de la escena. Fue un buen colofón para la media mañana que pasé en ese pequeño monte.

La araña cazadora

Thomisus onustus

La araña cangrejo, gran depredadora, paciente cazadora, que sabe esperar camuflada en una flor aprovachándose del atractivo que ésta tiene para los insectos. Las he visto dar muerte a insectos mucho mayores que ella. Las inofensivas mariposas que inocentemente se acercan a libar de las flores forman parte de su dieta, pero también las más fieras avispas caen víctimas de sus quelíceros.



Thomisus onustus

Esta especie de araña tiene la peculiaridad (además de desplazarse lateralmente a modo de los cangrejos de toda la vida), de adquirir el color de la flor que elija como cazadero. El proceso de camuflaje le puede llevar un par de días, pero el resultado es magnífico al cabo de ese tiempo.